martes, 27 de mayo de 2008

Vaya día...

Tener clase de vihuela por la mañana después de madrugar no es bueno.

No podía apartar ese pensamiento por mi cabeza mientras terminaba de perpetrar una Fantasía para vihuela de Milán, que sólo unos días antes conseguía interpretar de forma bastante satisfactoria. Donde el viernes pasado había felicidad y Estética Renacentista (marca registrada, prunúnciense las mayúsculas) fluyendo de mis manos, ahora había lo que podría resumirse como asma musical. Me ahogaba intentando hilar decentemente hasta la frase más sencilla. Parecía estar haciendo la prueba de clasificación a las Paralimpiadas, sección instrumentistas con Parkinson, y el hecho de que la pieza figurase en el índice de obras como "Fantasía fácil" no ayudaba en absoluto a hacer que me sintiera mejor.

Una vez que la última nota de la pieza murió, mi profesor, como siempre armado de paciencia, me dió un consejo. Algo así como: "No te preocupes de las notas que tengas que dar. Tan sólo métete en la música y el discurso saldrá solo"

Sonaba muy a charlita de Maestro Jedi, pero era cierto hasta la última palabra y yo lo sabía. En mi estado de torrija mañanera había sido incapaz de concentrarme adecuadamente en la obra y en todos sus matices, y la única forma de conseguir controlar tantos detalles es considerarlos como un todo y símplemente tocar. Si piensas en cada cosa una por una, no podrás hacerlas todas a la vez. Sobre todo si llevas cuatro días tocando la guitarra eléctrica en vez de la vihuela.

Así que tengo que volver a tocar la pieza, esta vez pensando en el consejo de mi profesor e intentándolo llevar a cabo. Bien. Tomo aire. Entrecierro los ojos. Concéntrate, concéntrate, concéntrate. Por fin, una letanía surge desde lo más recóndito de mi consciencia, levantando ecos de una época en la que el hombre estaba alejado de las innecesarias distracciones de la vida moderna, y comulgaba con su yo interior.

Algo así como "miaumiaumiaumiau", con la melodía de la canción "Mr Sandman".

Suelto el aire. Estoy jodido y lo sé muy bien. Comienzo a tocar sabiendo que en toda la clase no voy a ser capaz de concentrarme ni un ápice, y que por tanto la música va a ser... deficiente. Dejémoslo en deficiente. Mi profesor de vihuela es un santo xD

En otro orden de cosas hoy he impreso carteles del concierto del jueves, he tenido una divertida escena con una chica que imprimía libros para concursos con faltas de ortografía (al final no fui capaz de decirle nada) he sido notificado de que habían cambiado el lugar del concierto justo cuando llevaba mi flamante taco de carteles con el lugar erróneo impreso en tipografía grande, he pegado carteles por todas las facultades, he ensayado, he tocado en la radio (pero no he dicho nada porque me daba pereza hablar y estaba estresao) y he escrito esta entrada de blog.

Resumiendo... vaya día.

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1 comentarios:

Blogger Orofëa ha dicho...

"En otro orden de cosas hoy he impreso carteles del concierto del jueves,"



IMPRIMIDO COÑO!!! se dice imprimido!!!

verdad, monty?

28 de mayo de 2008 a las 22:27  

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